Lingotes de Oro

Lingotes de Oro

Lingotes de Oro, desde tiempos inmemoriales, una excelente inversión.

Probablemente los hayamos visto muchas veces, pero nunca supimos su nombre. El estereotipado lingote de oro se denomina “Good Delivery”, lo que en español podríamos llamar “de buena ley” u “oro de ley”. Así que, ¿cómo tomo ese nombre y en qué se diferencia de otros metales preciosos?

Un lingote de oro “Good Delivery”, es usualmente el único que se utiliza para el comercio en los principales mercados internacionales. Pesa 400 onzas o 12,5 kilogramos. Estos son los lingotes almacenados por la mayoría de los bancos centrales (y sí, es del tamaño que vemos en las películas…)

El precio de estos lingotes puede llegar a los € 450.000, fuera de alcance para la mayoría de los pequeños inversores.

Hay una serie de normas muy estrictas para estos lingotes:

La LBMA (London Bullion Market Association) exige que un lingote de oro de ley sea “de al menos 995 partes de oro puro por cada 1000, con 999,9 siendo la más alta calidad posible. El peso mínimo es de 350 onzas troy, el máximo 430 onzas troy. Debe llevar un número de serie y el sello, o corte, de una refinería autorizada que figure en la lista de las fundiciones de oro de ley de Londres, así como la finura y el año de fabricación. Los lingotes deben poseer una buena apariencia, libres de cavidades u otras irregularidades de superficie, estratificación o contracción excesiva. Deben ser de fácil manejo y fáciles de apilar”.

¿Por qué Londres? ¿Por qué esta norma universal se relaciona directamente con la capital de Inglaterra? Es realmente una cuestión de historia.

Durante los siglos XVIII y XIX, Gran Bretaña se dedicó a expandir masivamente sus puertos y centros comerciales. En ese momento no había ninguna duda de que lo que se necesitaba para impulsar el imperio eran metales preciosos. Aunque, y por sorprendente que pueda parecer, la plata fue en realidad el metal más importante. La posición de Londres como el centro metálico del mundo se vio reforzada por el hecho de que muchos de los países productores de metales preciosos formaban parte del Imperio de Gran Bretaña.

En tiempos más modernos, el merecido puesto de Londres no ha disminuido; una gran cantidad de inversores tienen su base en la capital Inglesa, así como el Banco de Inglaterra. Es esta institución la que en realidad juega un papel clave en el tema que nos atañe, al custodiar gran parte del oro de otros bancos centrales.

Invertir en lingotes de oro es una práctica muy popular por múltiples razones, entre ellas que es muy fácil de vender, es internacionalmente aceptado, y está exento de impuestos.

Este tipo de lingote de oro se ha convertido en un icono de riqueza, la forma, tamaño y obligatoria calidad de los lingotes de oro de ley los hacen inmediatamente reconocibles,  inobjetables y fidedignos y por lo tanto aceptados en cualquier parte del mundo por usuarios, industriales, agentes de bolsa y bancos centrales.

Su belleza no está sólo en su valor, forma, peso y ley, todos los parámetros deben ajustarse a las normas precisas para hacerlo digno, en definitiva, es un monumento de valor eterno.