Formentera, lujo natural

Lujo Formentera

El auténtico lujo de la isla radica en su naturaleza salvaje.

Cuando Julio Verne buscaba el lugar idóneo donde ubicar el fin del mundo para su errante héroe Hector Servadac, no pudo sino elegir el faro situado en el extremo final de La Mola, una de las ubicaciones más hermosas del planeta, donde los acantilados contemplan un brillante mar infinito.

Formentera, la pequeña joya de las islas baleares, goza de un paradisíaco entorno natural que la convierte en una isla de auténtico lujo. Gracias a su aislamiento, al no contar con aeropuerto y ser únicamente accesible por mar, la isla se encuentra en un perfecto estado de conservación donde es posible disfrutar de una tranquilidad sin igual.

Durante siglos se mantuvo alejada del resto del mundo, una desconocida isla desierta que resultaba inhabitable por las incursiones de piratas de la costa africana. Antes de que Pink Floyd y Bob Dylan se asentaran aquí en los años 70, Formentera ya representaba una alternativa ideal, un lugar donde escapar cuando los destinos más lujosos, pero no tan exclusivos, dejaron de resultar atractivos.

Formentera es el secreto mejor guardado de Europa, tanto por sus numerosas playas de un blanco luminoso, como por sus aguas cristalinas que forman sorprendentes combinaciones con una miríada de tonalidades de azul. El auténtico lujo de la isla radica en su naturaleza salvaje, pudiendo encontrar desde maravillosas cuevas solitarias y espectaculares acantilados, hasta playas de ensueño de un refinamiento absoluto, siendo posible en todo momento disfrutar de la paz y el sosiego de un privilegiado entorno natural en selectos resorts de lujo, con todas las comodidades y en perfecta sintonía con la naturaleza.

Si hay algo que hace de esta fascinante isla diferente a cualquier otro destino en el Mediterráneo es su inigualable belleza y la ausencia de edificios en prácticamente toda su costa. El compromiso durante varias décadas al desarrollo sostenible ha hecho posible el disfrute hoy en día de playas paradisíacas, que nada tienen que envidiar a las caribeñas, y con la ventaja de contar con los más refinados servicios y toda la seguridad de un destino occidental.

No es difícil imaginar por qué personajes de la talla de Dalí, Hemimgway y Pasolini, así como reconocidos políticos, actores y diseñadores actuales, buscando un retiro bohemio alejado de los flashes, encuentran aquí su oasis de paz.